miércoles, 15 de agosto de 2007

la risa

Con permiso de Toti, para recordarla en estos dias jodidos:

He de confesar que lo que me cautivó de la afamada novela "El nombre de la rosa" de Umberto Eco no fue únicamente la excelencia de la prosa, la erudición del autor o la controversia religiosa que plantea, sino la trama en torno a la cual gira la historia: la damnación de la risa. Jorge, el hermano librero se erige en censor de la obra "Poética" de Aristóteles, en la parte dedicada a la risa: "La risa libera al pueblo del miedo al diablo, porque en la fiesta de los tontos también el diablo parece pobre y tonto, y, por tanto, controlable"; y decide que es perniciosa y no debe de leerse. Es genial.
No hace mucho, un escritor me comentó que otro autor tildaba su obra de "literatura de consumo" y la propia de "interés social". Nos miramos con esa cara de ignorantes que se nos pone cuando no sabemos qué decir, y luego nos entró la risa. No hay nada más ridículo que un literato que considera inferior al suyo el trabajo de otros colegas. No ejerzo de crítica literaria ni pretendo serlo porque bastante tengo con mis asuntos como para juzgar los de los demás, que cada cual escriba lo que le venga en gana, pero hacer reír es todo un arte y, en un libro, algo verdaderamente difícil. Admiro a los escritores capaces de hacernos reír y voto sin lugar a dudas por cualquiera que lo consigue, por el que se ríe de sí mismo, de sus vecinos, de sus dirigentes y hasta de su propia madre; por el autor irónico y provocador, el iconoclasta burlón, el antihéroe vocacional. Una buena carcajada, o incluso una sonrisa en su defecto, nos permite ver la vida y a los que nos rodean con más benevolencia. Tal como está el mundo y el incierto futuro de la humanidad, la mediocridad de los políticos que administran nuestros bienes, la corrupción y el lamentable espectáculo del interés público por los asuntos de entrepierna de algunos congéneres, la risa es un remedio liberador y debería de recetarse a las personas aburridas y sin humor, a las criticonas y envidiosas, que son legión.
Además, es una de las pocas cosas gratis y placenteras en este planeta que nos quieren hacer aburridamente global.

Publicado en "Territorios (El Correo)" Toti Martinez de Lezea